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Insolvencia empresarial y la crisis económica

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Boletín semanal

En un momento donde la incertidumbre de los empresarios pareciera más que nunca ser el estado de conciencia colectivo, resulta apropiado referirnos a los escenarios que se han diseñado para redefinir el camino en momentos de crisis corporativas.

Los expertos (Desmet, 2007) enseñan que la economía es cíclica, es decir, combina etapas de expansión o crecimiento con fases de contracción o decrecimiento a lo que se denomina, en su conjunto, como ciclo económico. Las crisis o recesiones económicas se generan cuando durante un periodo de tiempo (trimestre, semestre o incluso años) la economía se contrae, por un déficit en la inversión, en la producción, en la comercialización o incluso en el consumo de bienes y servicios. Cuando es continua en el tiempo y sin previsión de mejora, estamos frente a una depresión. Pocas en el siglo XX. 

Dicho concepto no es ajeno a los avances normativos que el País ha efectuado en los últimos veinte años de cara a proteger a las empresas en momentos en que la economía no pasa por su mejor momento. 

Así, la actual legislación de insolvencia empresarial colombiana consciente de que el ingreso a la cobija concursal tenga no solo un soporte meramente formal, si no coherencia frente al antes, el ahora y el después, trajo a nuestro ordenamiento en el año 2.006, la necesidad de explicar en detalle las causas que están dando origen a la situación de crisis empresarial. El blindaje concursal es objetiva y subjetivamente merecido con el fin salvaguardar el crédito como pilar de la economía. 

Sin duda estamos frente a una recesión económica generada, entre otras, por lo que los textos y ortodoxos del derecho denominan fuerza mayor. Lejos que estas líneas se dirijan a aquellos queremos simplemente señalar que dicho concepto (Fuerza mayor: COVID 19) deberá ser estudiado con lujo de detalles y en un contexto adecuado al momento de pretender el ropaje concursal, no por obtusos, inconscientes y ciegos frente a la realidad que nos embarga, todo lo contrario, pretendemos que estas líneas sirvan para prender alarmas en diversos frentes.

El primero, precisamente, proteger a quien, verdad sabida y buena fe guardada, merezca el amparo concursal. 

De dominio público es que la actual crisis no solo radica en la decisión de la mayor parte de los gobiernos de paralizar sus economías con el objetivo de proteger el bien supremo, la vida; si no que, la nuestra, arrastra un lastre desde finales del año anterior, por dos factores fundamentales, la vertiginosa caída del precio de referencia del petróleo, el precio más bajo de los últimos veinte años, sumado a la ya innombrable devaluación de nuestra moneda frente al dólar. Los tres han armado un coctel estruendosamente nocivo para nuestra economía.   

Por lo cual, el llamado es a la coherencia y sindéresis de acuerdo con el contexto particular de cada organización sobre las causas que la han llevado a la crisis.

El segundo, dejar sentada la realidad a la que los Jueces del Concurso se enfrentaran en el muy corto plazo. Los principios rectores del régimen serán un bastión importante para dilucidar parte del asunto.  

El ultimo y no menos importante, el llamado al Gobierno Nacional para que en uso de las facultades que actualmente goza, module este y otros aspectos que serán objeto de posteriores análisis, echando mano, entre otros, de la tradición jurisprudencial, amplia, por cierto, sin perjuicio de los antecedentes que inspiraron la normativa que se comenta. El único objetivo será el de llevar el estado de cosas a su justo medio.

Si bien nuestro actual régimen concursal gracias a la tradición de más de cuarenta años ha funcionado relativamente bien, no debe sonrojarnos el demandar ajustes que orienten las velas, la coyuntura lo demanda.

Los regímenes concursales no son estáticos, demandan satisfacer su objetivo fundamental, la protección del crédito y la empresa como fuente generadora de empleo y de riqueza, bastión del Estado Social de Derecho que a pesar de las dificultades aún perseguimos. 

Luis Enrique Buitrago Garzón

Magister en Derecho Comercial

Experto en Salvamento Empresarial

Gerente General Buitrago & Asociados Abogados Asesores SAS

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